La Peor Penitencia

La Peor Penitencia

Todos los años, ataviado con mi túnica y mi antifaz, camino de vuelta a la parroquia de mi Hermandad, pienso lo mismo. “El año que viene no salgo”. Sin embargo, conforme se acerca la Semana Grande, saco mi papeleta de sitio, pues pienso que la mayor penitencia de todas sería no hacer el camino que va de la Iglesia a la Catedral.Sin embargo, me estoy dando cuenta de que estoy equivocado. La mayor penitencia de todas la vivimos cuando un aguacero, impide la estación de penitencia.

La mayor de las penitencias es estar sentado frente al ordenador en el justo momento que tendría que estar saliendo de su templo de la Calle Pureza la Esperanza de Triana. Es saber que no vamos a ver pasar a Jesús del Gran Poder cargando un pesado madero. O la más bella de las caras que ha tenido María cruzando los primeros rayos del alba mientras camina de vuelta a su basílica en el barrio de la Macarena.

La verdadera penitencia es estar pendientes de un transistor para ver si la dichosa borrasca pasa de largo, o si al viento le da por cambiar de dirección. El mayor tormento para un cofrade es estar preparando durante todo un año la salida de su Hermandad, y quedarse con cara bañada en lágrimas porque el tiempo es despiadado e inclemente. El castigo es guardar un poco de esperanza en el alma y volver a casa con la túnica chorreando.

El año que viene, cuando lleve ocho horas andando, no sienta los pies de lo que me duelen, y los riñones me martiricen, es probable que piense lo que pienso cada año. Espero recordar entonces la Semana Santa del agua, y agradecer así a Dios que haya permitido salir a la calle las ilusiones y esfuerzos de todos los sevillanos.

Antonio M. García

1 Comentario

  1. Zapato cofrade

    Misma sensación, hermano. Eso dije y ya tengo mi papeleta de sitio.

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